LA GRANDEZA DE UN OFICIO: Tierra de hombres.


“Así Mermoz desmalezó las arenas, la montaña, la noche y el mar. Cayó más de una vez en las arenas, en la montaña, en la noche y en el mar. Sin embargo, cuando regresaba, era siempre para volver a partir.
Finalmente, después de doce años de trabajos, mientras sobrevolaba una vez más el Atlántico Sur, señaló por medio de un breve mensaje, que fallaba el motor derecho de su aparato.
Después se hizo el silencio.”

“Quizá la grandeza de un oficio consista, más que nada, en unir a los hombres. Sólo existe un lujo verdadero, y es el de las relaciones humanas.”

Tierra de hombres




En 1938, Antoine de Saint-Exupéry y su mecánico André Prevot se disponían a realizar el vuelo Nueva York – Tierra de Fuego en un tiempo récord cuando sufrieron un terrible accidente tras repostar en Guatemala, por un exceso de combustible. No se tuvo en cuenta que el sistema de medida guatemalteco y el estadounidense no era el mismo. El galón de Estados Unidos corresponde a 3,78 litros mientras que el galón imperial, sistema de medidas inglesas que también se usaba en Guatemala, equivale a  4,54 litros.  El 20% de peso extra hizo que el avión no pudiera despegar y se estrellara al final de la pista.  Fue durante la larga convalecencia tras este suceso cuando escribió “Terre des hommes” (Tierra de hombres, 1939).

Saint-Exupéry –aviador, periodista y escritor– era uno de esos escritores que conformaron la estirpe del escritor-aventurero y su obra se enmarca en la corriente existencialista. Todas sus vivencias quedaron plasmadas en su obra. Con “Terre des hommes” fue galardonado con el Gran Premio de la Academia Francesa y con el National Book Award en Estados Unidos.

La escritura de Saint-Exupéry es como un poema en prosa lleno de metáforas evocadoras. Es fácil de leer, sus palabras hipnotizan y logran que el mundo de la aviación te seduzca y fascine.
En “Terre des hommes” Saint-Exupéry realiza un homenaje a sus compañeros, evoca el difícil oficio de aviador y la evolución del mismo –como los mecánicos y radiotelegrafistas viajaban con el piloto y apenas disponían de aparatos de navegación –, del descubrimiento de la Tierra real, de cómo la naturaleza manda señales que sólo hay que saber ver… definitivamente de la relación del hombre con la naturaleza,  el romanticismo de volar, de surcar los cielos y la amistad, la muerte y el heroísmo.




La obra está conformada por diferentes episodios de su vida. Su primer vuelo como responsable del correo de África y España en la Aeropostale, como sus compañeros abrieron rutas –un especial homenaje a Mermoz y Guillaumet– , como han ido evolucionando los aviones desde los inicios, de su accidente junto a André Prevot en la parte libia del desierto del Sahara en el transcurso de un raid París-Saigón, del desierto y su vida allí…
Destacan especialmente su visión del desierto del Sahara y de sus vivencias; de los rebeldes y el constante peligro de los rezzou (ataques sorpresa) que acechan a cada momento en los fortines; de la leyenda del capitán Bonnafous –un oficial meharista de los pelotones de Atar–; de la esclavitud: hombres raptados y vendidos condenados a morir abandonados en la vejez; de Bark, cuyo nombre como hombre libre era Mohammed ben Lhaoussine. Y el accidente en el desierto de Libia. Sin apenas comida y bebida, sin saber su posición, enfrentándose a la sed, el desierto y las alucinaciones hasta que un beduino les encontró cuatro días después, cuando ya estaban al límite de sus fuerzas.
“Terre des hommes” es una obra de vuelos nocturnos sobre el desierto en busca de un faro que revele la posición, de relaciones humanas, de silencios que lo dicen todo en la fatalidad; es un libro lleno de belleza, sabiduría, de aventura y de humanidad.

Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry nació el 29 de junio de 1900 en Lyon (Francia). Nació en el seno de una familia acomodada y, pese a perder a su padre siendo un niño, tuvo una infancia feliz. Fue durante el servicio militar que la aviación le atrapó.
Tras dedicarse a diversos trabajos, comienza a trabajar en 1926 en la Aeropostale. En 1929 es nombrado director de la Aeroposta Argentina en Buenos Aires, donde residía.
Su vida estuvo llena de aventuras y peripecias.
Durante la Segunda Guerra Mundial se unió a la Resistencia Francesa. Murió el 31 de julio de 1944 cuando, el Lightning P-38 que pilotaba en una misión de reconocimiento, fue abatido por la aviación alemana. Su avión desapareció.
Nos legó grandes obras como Le Petit Prince (El principito, 1943), Vol de nuit (Vuelo nocturno ,1931) o Carta a un rehén (1944).




«(…) yo vivo en el dominio del vuelo. Siento acercarse la noche ahí, donde uno se encierra como dentro de un templo, practicando ritos esenciales en una meditación sin consuelo. Todo este mundo profano ya se está borrando, ya va a desaparecer. Una luz dorada alimenta todavía el paisaje pero, en él algo comienza a evaporarse y yo, yo no conozco nada, nada que valga la pena tanto como este momento. Quienes han padecido el inefable amor por el vuelo me comprenden.»

1 comentarios:

  1. Habrá que leerlo. "El principito" siempre ha sido uno de los libros de mi infancia/adolescencia.

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